Cuando las personas dejan de participar
- Susana
- 15 may
- 1 min de lectura
En algunas reuniones ocurre algo curioso.
Poco a poco, las personas dejan de hablar.
No porque no tengan ideas.
Muchas veces simplemente sienten que cualquier comentario puede ser incorrecto o insuficiente.
A veces sucede de forma muy sutil:
interrupciones constantes, respuestas rápidas, preguntas que parecen abiertas pero donde da la sensación de que ya existe una respuesta válida.
Y al final, muchas personas optan por callar.
No porque no tengan criterio.
Sino porque participar empieza a sentirse más como una exposición que como una conversación.
Con el tiempo, creo que esto afecta mucho más de lo que parece a los equipos y a la forma de liderar.
Porque algunas de las mejores ideas aparecen precisamente cuando las personas sienten que pueden pensar en voz alta sin miedo a equivocarse.
Y quizá una parte importante del liderazgo no consiste solo en dirigir o aportar respuestas.
A veces también consiste en crear el espacio donde los demás sienten que su voz tiene lugar.
Y quizá ahí es donde empieza realmente un liderazgo más consciente:
cuando las personas sienten que pueden participar sin miedo a dejar de ser válidas.



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