Lo que el silencio deja al descubierto
- 30 jul
- 2 min de lectura
Actualizado: 17 ago
Cada verano ocurre algo curioso.
Cuando el ritmo baja, el silencio empieza a ocupar un espacio al que no estamos acostumbrados.
Y, casi sin darnos cuenta, aparecen pensamientos que durante meses parecían haber desaparecido.
No porque sean nuevos.
Sino porque, por fin, existe el espacio suficiente para escucharlos.
Durante el resto del año vivimos rodeados de reuniones, decisiones, llamadas, mensajes y responsabilidades.
Ese ritmo constante tiene una capacidad extraordinaria para mantenernos ocupados.
Y, sin apenas darnos cuenta, también consigue silenciar aquellas preguntas que llevamos demasiado tiempo aplazando.
Por eso no es extraño que, durante las vacaciones, muchas personas empiecen a sentir una sensación difícil de explicar.
No siempre es tristeza.
No siempre es insatisfacción.
En ocasiones es simplemente una pequeña incomodidad que lleva meses esperando su momento para hacerse escuchar.
De repente aparecen preguntas como:
¿Quiero seguir dedicando mi energía a esto?
¿Estoy liderando de la manera que realmente quiero?
¿Qué decisión llevo demasiado tiempo posponiendo?
¿Qué parte de mí he ido dejando para cuando tenga más tiempo?
Muchas personas interpretan esas preguntas como una señal de que algo no funciona.
Sin embargo, puede que signifiquen justo lo contrario.
Quizá sea la primera vez en mucho tiempo que disponen del espacio necesario para escucharse con honestidad.
El silencio no crea las preguntas.
Solo deja al descubierto aquellas que el ruido conseguía tapar.
Y eso, aunque a veces resulte incómodo, también puede convertirse en una oportunidad.
Porque la claridad rara vez aparece mientras intentamos correr más deprisa.
La claridad suele surgir cuando dejamos de reaccionar y empezamos, por fin, a observar.
Las vacaciones no siempre traen respuestas.
Pero sí pueden ofrecer algo todavía más valioso.
El tiempo necesario para formular las preguntas adecuadas.
Y, a veces, una sola pregunta es suficiente para empezar a cambiar la dirección de todo lo demás.
En Su Coach Ejecutivo creo profundamente que las decisiones importantes no necesitan más presión.
Necesitan más claridad.
Porque cuando recuperamos la capacidad de escucharnos, las respuestas empiezan a hacerse visibles.
Y es entonces cuando volver a avanzar deja de ser una obligación para convertirse, de nuevo, en una elección.
Si estás en un momento en el que necesitas recuperar claridad para tomar una decisión importante, quizá este sea un buen momento para detenerte y empezar esa conversación.
Susana
Su Coach Ejecutivo



